Biovidman refuerza las variedades vitícolas de Castilla-La Mancha contra el cambio climático
El proyecto Biovidman ha llegado a su final tras haber puesto el foco en conseguir la adaptabilidad al cambio climático e impulsar el potencial enológico de las variedades de vid autóctonas de Castilla-La Mancha. Durante la ejecución de Biovidman se ha trabajado en la selección y preselección clonal de biotipos de Bobal, Airén y otras variedades minoritarias.
De esta manera, se ha conseguido avanzar en la conservación de la variabilidad genética presente en los viñedos castellanomanchegos, concretamente a través de la mejora de la disponibilidad del material vegetal de estas variedades. Sin embargo, aún es necesario que pase más tiempo para que las plantaciones piloto alcancen la edad adulta y sea posible realizar la toma de datos y la caracterización agronómica y enológica de los biotipos seleccionados.
Este Grupo Operativo ha estado formado por Vitis Navarra, la bodega La Niña de Cuenca y el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha (Iriaf-Ivicam). El agricultor Lorenzo A. López Orozco también ha participado en esta iniciativa, siendo el responsable de su coordinación técnica.
Los resultados obtenidos en el ámbito de la selección clonal y la recopilación de datos técnicos permitirán desarrollar soluciones innovadoras para la viticultura regional. En primer lugar, se podrá poner a disposición del sector un material vegetal certificado más tolerante a los efectos del cambio climático, ya que se han logrado preseleccionar biotipos con mayor eficiencia en el uso del agua y más resistentes frente a la marchitez fisiológica. Ambos factores son clave para garantizar la sostenibilidad del viñedo frente a las temperaturas extremas y la sequía.
Por otra parte, se ha avanzado en la optimización de la calidad enológica estas variedades mediante la identificación de biotipos con buen equilibrio entre acidez, concentración fenólica y perfil aromático. Esto facilitará la producción de vinos más estructurados y con mayor diferenciación en el mercado. En lo referente a la diversificación del viñedo con variedades minoritarias, la selección de biotipos de Moravia Agria, Tinto Velasco, Mizancho, Moscatel Serrano y Montonera del Casar, entre otras muchas, abre nuevas oportunidades para producir vinos con identidad varietal única.
Desde el punto de vista de la aplicabilidad comercial, estos resultados también representan una oportunidad estratégica para mejorar la competitividad del sector vitivinícola, con impactos directos en el mercado. De esta forma, la próxima homologación y certificación de los clones que se han generado permitirá ofrecer material vegetal de calidad para su comercialización, adaptado a las nuevas condiciones agroclimáticas y con garantías sanitarias.
Además, la selección de biotipos con características enológicas diferenciadoras facilitará la producción de vinos con mayor expresión varietal, favoreciendo su acceso y posicionamiento en mercados (nacionales e internacionales) de mayor valor añadido y más exigentes.
En último lugar, la mejora en la sostenibilidad de viñedo permitirá también su mayor rentabilidad, ya que la introducción de clones más adaptados reducirá la dependencia del riego y los tratamientos fitosanitarios, disminuyendo costes y aumentando la eficiencia de las explotaciones vitícolas.